El turismo aventura en Mendoza ofrece gran cantidad de alternativas. Los ríos y arroyos cuyanos se prestan de manera especial para el rafting, es decir la navegación en pequeñas embarcaciones como gomones semirrígidos, kayaks, canoas y balsas, a favor de la corriente.
Los operadores locales ofrecen desde excursiones de pocas horas de duración, indicadas para quien busque su “bautismo” en los ríos blancos, hasta salidas de varios días, con la intención de visitar parajes distantes pero hermosos, y acampar en plena naturaleza andina.
El rafting se ha convertido en una actividad destinada no solo a la familia, con sus circuitos de poca dificultad, a los que pueden acceder hasta niños a partir de los 10 años de edad, sino que se ha transformado en una eficaz herramienta empresarial, que busca crear espíritu de grupo, a la vez que da verdaderas lecciones sobre el trabajo en equipo.
Otras formas de disfrutar de la particular geografía local es por medio de excursiones a caballo, caminatas por senderos montañosos, la práctica de mountain bike, o el rappel, es decir, escalar con equipos especiales de cuerdas y arneses, las difíciles y casi verticales paredes montañosas que los Andes presentan.
Cualquiera sea la elección, la provincia ha realizado en los últimos años importantes inversiones en el sector del turismo y la industria de la hospitalidad, con la finalidad de brindar a los miles de turistas que acuden todo el año las comodidades necesarias para poder disfrutar de los extraordinarios paisajes naturales de esta región argentina.
Así, este es el destino preciso para quien busque un mix de turismo aventura en Mendoza, vida al aire libre, la mejor gastronomía argentina, y la degustación de los vinos más premiados del país.